La rosa…

La rosa callejea buscando carmines…

Las aceras mojadas se envuelven de miedo.

La rosa…

Caminante indemne del dolor que causan sus espinas

Amante, amado…

reliquia de cien revoluciones por minuto,

apócope de tuyo, síndrome del fuego.

La rosa…

La rosa y tú…

y a veces yo

en este ir y venir de locos…

 

Conseguimos bailar al aire de todas las sirenas que

relajaron mil canciones de amores desmedidos…

 

La rosa…

eres tú, y en su esencia

estoy contigo…

Te siento Lola…

Hola mi amor…

pequeña luz de mi razón.

He recorrido la risa y el mar

de tu felicidad.

No, no pretendo deslucir

ya sé, las cosas son así…

Apenas una llamada a tu corazón…

a tu corazón.

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