Esta noche…
La misma disfrazada de silencio
al eco de los sinos de la suerte;
te busco, te llamo.
Te veo…
al lado de la risa de esa gente
que cuenta de mentira sus lamentos
y viene a desdecir al desamor.

Luna!
en este mes celado de los duendes
de aquellos carnavales de otro tiempo
que herían de congojas las simientes
de sábanas manchadas, deshonor!
El eco…
Me lleva en volandas a tu paso
Sonrío…  La puta mueca!
disfrazada de ternura
y dejo ese desliz sobre la mesa.
El brillo…
la luz del altozano de la duda
que engendra esa mirada
que da miedo, se esconde
en los parajes más oscuros.
Te veo…
Si! llevo la mirada a ras del suelo
consigo vislumbrar tu piel canela
y te acaricio ciego de ternura.
Si acaso…
La prisa de este mundo desmedido
consigue arrebatar sentido al cielo
rasgando vestiduras al amor.
Pudiera…
la noche más severa, ser caricia
llenar el alma en vela de tus manos
cubrirme el corazón
de terciopelo.
Amante…
amiga de entre todas las mujeres
te grito desde este mi lamento
tu puedes atisbar el alma herida
si fueras capaz de ver la luz.
Amante…
de años incrustada entre mis versos
de lazos que del fuego se aliaron
en esta mi argamasa de ilusiones.
Te quiero…
No puedo lamentarme más arriba
que a esta altura de las sensaciones
lamento! escueta melodía de silencio.
Te quiero! Te quiero!
por qué, te arrojas
al ocaso de la duda
envuelta en este triste laberinto
que conduce, sin remedio,
al desespero.
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