Silencio…
Página muerta de la dicha inerte,
escalafón despiadado,
aguja de crespón iodada,
austera amante de la muerte
en esta juventud robada.

Silencio…
Litigio contiguo a mi destino,
estandarte del paso de la vida;
siniestra sensación de estar ausente
divergente augurio de mi sino
en esta senda recurrente.
Silencio…
La música del miedo y el fracaso
¡herrumbre carcomida!
es esta sensación de estar contigo,
requinto de la banda del ocaso,
prófuga al desaire del camino.
Silencio…
Que callen las bocas de las hadas,
que no me envuelva nunca más el miedo,
que no sangren de prisa
las huidizas miradas
que pacen a la mueca de la risa.
Silencio…
¡Silencio!
Que se ha parado el tiempo;
se ha borrado el camino de mi casa
los jazmines se pudren…
Los pájaros que yacen en el suelo
de las ninfas se nutren.
Silencio…
Despavorida, ¡negra!
se ha quedado el alma sin canciones
sin besos que deshagan los conjuros
de este corazón en quiebra
camino de caerse ya maduro.
¡Silencio!
Silencio…
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