Ausencia…
Senderos tenebrosos sin caricias,
rutinas sin caminos ni veredas;
oscuridad profunda,
cuando estas frías manos
te desean.

La noche…
Se abre a mil y un encantamiento,
designios, aventuras y maneras
se disputan tu muerte;
mil ojos de la parca
parpadean.
Ausencia…
Proclive a arrebatarte los sentidos,
capaz de inocularte hasta las venas
soledad y miedo
deslices, en esta suerte
de condena.
Ausente…
La dama que luce el alma,
la apatía cruel se desmelena
ahonda el sinsabor y el desconsuelo
te rompe el corazón
vence la pena.
Ausencia…
Cada poro de tu piel
arrullo de caricias de esta queja
afrenta cruel,
que entre tu mar y el mío,
se corteja.
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