Es verdad
parece que estoy aquí,
desperté de mi letargo.
Desde aquellas siete lunas rotas
recorrí
los pasteles más amargos;
deshilé
mil y un encantamiento
y me amigué con la mañana
viajando con el viento.

Decenas de vides cultivé
y otras miles se han perdido;
¡qué curioso!
aprendí a hablar del revés
mientras soñaba contigo.
Contradije a los amantes,
esos que dicen “si quiero”
y descubrí la verdad
de este tremendo agujero.
Sí estoy aquí
divagando de nuevo,
desojando, para mí,
margaritas y recuerdos;
esbozando esta canción
cernida a los cuatro vientos.
Soy…
aunque casi sin querer,
ese que siempre voló
dejando besos de frente
escardando soledad,
desilusión,
amargura entre los dientes,
escondido en mi rincón…
al rescoldo de la gente.
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