Resultado de imagem para 2018 pngHace varios años que no escribo a la entrada de un nuevo año. Las sucesivas crisis, el quebranto, las dispares sensaciones que abocaban siempre al mismo río, desmerecían sobremanera el aliento y algarabía, dejando para el próximo la intención de hacer mío, el recuerdo. Ahora siete años después del último intento, me animo a dar el paso, a desangrar el misterio de otro año que, sin ser peor, apunta maneras al suicidio colectivo.

En lo deportivo, las mujeres adelantaron, con creces, al mal llamado sexo fuerte, dejando en evidencia sus andadas áureas de otros tiempos: Garbiñe Muguruza, Sandra Sánchez, Carolina Marín, Mireia Belmonte, entre muchas otras en diversas disciplinas, la participación exitosa, en la élite, en cuanto a deportes de equipo: Voleibol, Básquet, Futbol, Balonmano, etc, etc… nublaban los escasos éxitos masculinos de este 2017 salvo caso expreso, ¡claro está! del que fue señor de la tierra batida, y creció tanto que extendió su feudo para alcanzar el “UNO” después de tanto desdén, a golpes de rodilla. Excepción también notable de un gran Sergio García que culminaba el que puede ser su mejor año, en cuanto a golf, se refiere. La nota negativa, marcada por una esquela, manifiesto ineludible que dejaba sin vida al “Niño”, el doce más una vez campeón del mundo de motociclismo, el gran Ángel Nieto. El motor que le encumbró a delfín en el arte de la velocidad sobre dos ruedas, le sesgaba la vida en un tranquilo paseo sobre “cuatro”, una mañana de sol bajo el especial cielo ibicenco.

El noticiero argumentaba por doquier el auge de atentados terroristas en occidente: Londres, Paris, Bruselas, Barcelona, Berlín, se convertían en macabros escenarios que denotaban aquellos deberes olvidados en cajones de grandes  directivos. Los hijos de los hijos de aquellos refugiados que generaban discordias políticas alentaban el grito islámico, llevando el arte de matar a las más sencillas y siniestras acciones, que pasearon el terror a manos de jóvenes con pasaporte azul con estrellitas.

La política, esa señora perdida de enjambres de mentiras y entuertos varios, casquivana, aranera, persuasiva, casposa y elocuente, variopinta y alusiva se desmelenaba de nuevo. A escena, los protagonistas del dispendio, de la duda; la argamasa de herrumbre que nos muele el hambre y la tortura. La platea observaba con asombro el gentío gris que acaparara el escenario.

Absorbieron: las redes sociales, telediarios, programas informativos, prensa escrita, bares, terrazas, locutorios; por encima de cualquier cosa, ellos, los políticos. De su mano, la señora de todos los milagros, la ciencia de hacer creer lo que, ni es verdad ni fuera a serlo nunca, la dama, ella; la política. Pasaron a contra página: violencia de género, ley de dependencia, violaciones a plena luz, maltrato infantil, educación, sanidad, Bullying, secuestro de niñas y niños. Los grandes medios, desviaron con el arte de aquellos que saben manipular la opinión del burgo, la tendencia de opinión y desde entonces, la carencia de política, la escasez de ideas, el pasoterismo y poltronismo al uso de nuestros señores votados como directores de esta gran mentira, se armaron en pie de guerra y se les ocurrió recurrir al clásico español por excelencia. Separación, secesión, golpe de estado, 155, presos políticos y democracia se metieron en una olla a presión, de la que debería salir el “cocido” del día de Navidad, del que comeríamos todos los españoles, a gusto o a disgusto.

De tal guisa pasamos los españoles todos, los unos y los otros, el tiempo hasta nuestros días, desde que volvían de vacaciones de verano aquellos que bien las merecían, después de sus remunerados trabajos que otros no teníamos, pues la crisis se los llevó y guardó a buen recaudo. 2017, se fundía en el estreno, y fechas como 1/0 y 21D exuberantemente publicitadas, documentadas, atiborradas y controvertidas se alineaban con los astros, los del cielo y los de esta España, de charanga y pandereta, que tanto nos gusta. El entuerto de “dimes y diretes” eclosionaba; “unos” se fugaban, “otros” eran encarcelados, algunos se manifestaban en honor a una verdad, que “otros” tildaban de mentira y por el contrario los “unos” se disfrazaban de “otros” con idéntica manía persecutoria.

La verdad, (esa incoherencia escrita por los vencedores, acreditada por las pruebas diseñadas por los “unos” e increpada por aquellos que perdían las contiendas pírricas del medievo), se vestía de capas grises de difusa comprensión, que enarbolaban banderas, estandartes, gritos, en pro de algo tan sublime que, parece ser, se llama DEMOCRÁCIA. Eso sí, entendida de una y otra parte, entre los “unos y los otros” de manera tan dispar que, para este sencillo corredor de fondo, se hace imposible de entender.

Como todo llega, el cenit marcaba su tiempo. El embarazo dejó paso al parto, el 1/0 se ensambló con el 21D y como resultado de la sublime espera, el panorama quedaba exactamente igual que antes de la contienda; nada absolutamente había cambiado. Eso sí, sin darnos cuenta, estamos en 2018, “la trama” nos ha mantenido entretenidos a todos de la misma guisa que, en tiempos del “gran dictador” por hacer alusión comparativa de una secuencia más cómica, aquel Real Madrid sacaba sus heroicos 5 a 3 al Benfica y ganaba su trofeo europeo en 61/62. Estamos en la parra, nos manipulan como rebaños que irremisiblemente, solo tienen un sentido; el paseo final hacia el matadero. No nos damos cuenta! ellos están unidos “son lo mismo”, los unos y los otros, los creadores de esta gran mentira en que pululamos todos.

Siete años después, los perros y los collares se lucen y manifiestan, se cambian o se dividen, para que todo siga igual. La crisis, nos bajó los pantalones, se cargó irremisiblemente los derechos sociales que cuarenta años de lucha nos confirieron y ahora nos pintan en los ojos el falso brillo de la recuperación. En breve llegaremos a los 20 millones de salario dependientes, ¡sin duda!, pero nuestra sal será de 800 Euros ¡con suerte! Mientras sigue subiendo, la energía, el agua, los servicios, la bolsa de la compra, etc, etc. No vamos a mencionar que “la hucha”, esa que debería garantizar las pensiones está bajo mínimos, que nuestros hijos están emigrando para conseguir su primer trabajo, que la educación y sanidad pierden puestos en el ranking occidental.

La insistencia conque la naturaleza se venga del énfasis consumista de occidente se manifestaba en los desastres que ocasionaron los ciclones de la India, los huracanes de centro América, los movimientos tectónicos de México y las sequías cíclicas que sufre Europa.

Mientras tanto, la argucia de nuestros políticos, esos a los que encaramamos a las más altas cumbres del Olimpo, se manifestaba en la representación del cuento de Caperucita y el Lobo, no lo veis! Os lo argumento:

 

PROTAGONISTAS. –

 

España. –         La abuelita

El cazador. –    El 155

El lobo. –         Puigdemont

Caperucita. –    La Democracia

 

La fuente donde fue Caperucita a lavarse el chichi, surte el agua que bebemos el resto de los españoles mientras, con el culo al aire, pagamos la siniestra función de títeres (titellas).

 

¡Feliz y próspero 2018!
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