Amor…
altivo fuego, de la fuerza
el  gran magnate.
Arrollador de tu vaivén
me has acunado
e influido tantas veces
al evoco de la vida.
Marinero voluntario
sumido al rumor
de tus sirenas;
mercenario de tu voz
y tus latidos;
has hecho de mí
tu siervo consentido.
Neptuno evocador
de mis ideas
¿y yo?
¿Qué puse yo
para que cuentes con mi voz
para tus gestas?
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