Apenas los primeros movimientos; las primeras estrofas de las noches de luna. Apenas, el primer tambor esbozando una canción, para que saliese a ver; ¡qué se cuece por ahí!; para pasear la orilla, entre la arena y un desliz de luna llena.

      Es que; la sangre se altera cuando llega Navidad, aunque es más dulce bailar, cuando bailan las sirenas. Él, aunque solo a pasear, ha querido vislumbrar la calidez de la arena. Él, a poca suerte de ver y a otras pocas de escuchar, quiso correr la verbena.

      En esta noche serena, se dejó sentir;

      Daniel.

A %d blogueros les gusta esto: