Me levanté con ganas de escribirte

y corrí a escribir después del baño,

a nada más, bien limpio con el paño

me dispuse a encontrar el que decirte.

Llegando ante el teclado para herirte

y querer,  sin querer  hacerte daño,

he decidido que no pase este año

sin que sin más, me proponga pedirte.

Legado como ves  a esta galera

en donde, no es usual  sentir cobijo,

¡mírame!  no me rompas que te quiera.

Desempolva el camino de  tu acera

o súmate al letargo del alijo

que supone esta nueva primavera.

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