Redunda de voces, el barrio tranquilo

de noches en vela

jugando chiquillos.

Revienta la madre llorando de hastío.

Le claman al cielo las voces sin miedo.

Rebosa de besos,

derrama los míos

se esconde de lejos

se muestra baldío.

El barrio, mi barrio…

Otrora cercano

se viste despacio

le sangran palabras

que aúllan recelo.

Mi barrio,

entonces sereno

riada de voces que ahogan silencios.

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