Cae…

cae, como el relente de la noche

emerge suave, y te disloca.

Cae…

Cae, desmelenando huecos

corazones abatidos,

espantosa cara de condena.

Cae…

cae, destrozando almas

desligando voces,

emanando pena.

Cae…

cayó de golpe

cual badajo cruel

de despedida.

Cae…

cae, llevándose con ella

su replicante sonrisa.

Cae…

cae, la dama…

la negra dama…

la noche misma.

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